sábado, 6 de agosto de 2011

Bta. Juana de Aza.

Bta. Juana de Aza.
Madre de Santo Domingo.




 Juana la más pequeña de nueve hermanos, Cinco varones y cuatro mujeres, es madre de un gran santo, Domingo(8 agosto), del beato Manés(18 agosto), y del venerable Antonio de Guzmán y  Aza. Los abuelos maternos pertenecen a la nobleza.

 ESPOSA Y MADRE EJEMPLAR.

Nace Juana hacia el año 1140 en la villa de Aza y en su primera juventud se casa con Félix de Guzmán el menor de  cuatro hermanos, de familia noble y hacendada.
La casa-palacio y fortaleza de don Félix y doña Juana es el lugar y ambiente donde nacen sus tres hijos: Antonio, Manés y Domingo. El primogénito seguirá la vocación sacerdotal  al servicio del hospital que acoge  enfermos y peregrinos cerca del monasterio benedictino. Manés se incorporaría  a la Orden de frailes  Predicadores que su hermano Domingo fundará.  Hechos incontestables que confirman la fe, la bondad y la grandeza espiritual de sus padres. Vocaciones nacidas y crecidas al calor de su educación cristiana y de la ejemplaridad de sus progenitores. Fray Rodrigo de Cerrato escribe en la “Vida de Sto. Domingo”:  “ Fue su padre un hombre venerable y rico en su pueblo. Y su madre fue honesta, casta e intachable, prudente y muy compasiva con los pobres y afligidos, brillando por su virtud y buena fama sobre todas las mujeres de la comarca” La compasión, la misericordia y la generosidad con los necesitados son virtudes de Juana destacadas tanto por los historiadores como por la tradición.
Las puertas del torreón de los Guzmanes se abren todos los días y es la señora del lugar quien reparte alivios y afecto a los pobres transeúntes y peregrinos.

ANTES DE NACER DOMINGO.

El último embarazo de Juana la tiene inquieta. Presiente algo que no es capaz de discernir. El Bto. Jordán de Sajonia, en el año 1233 escr9be el libro” Orígenes de la Orden” en ella nos narra: “ Se le mostró en visión que llevaba en su vientre un cachorrillo con una tea encendida en la boca y que al salir de sus entrañas, prendía fuego a todo el mundo: con lo cual se prefiguraba que el hijo que había de concebir sería predicador insigne que con el ladrido de su santa palabra, excitase a la vigilancia a las almas dormidas en el pecado y llevase por todo el mundo aquel fuego que Jesucristo vino a traer a la tierra”.
Juana de Aza visita con frecuencia el monasterio  de silos, distante de Caleruega unos 28 Km. Acude al sepulcro del santo abad Domingo, muerto cien años antes en fama de santidad, a quien encomienda sus intenciones y, esta vez, su sueño. Al pie de su sepulcro Juana recibe la iluminación que Sto. Domingo de Silos proyecta en su alma: dará a luz un hijo que removerá con su palabra  evangélica  la iglesia y el mundo. El día 24 de junio nace el pequeño, a quien ponen el nombre de Domingo, en honor y acción de gracias al santo abad de Silos. Días después, don Félix y doña Juana llevan al pequeño domingo al monasterio y, ante el sepulcro del santo abad, lo ofrecen a Dios.
La vida de familia se desarrolla en claves de vigorosa tradición cristiana: fidelidad, amor entrañable, ejemplaridad, obediencia y respeto, oración en común, formación religiosa y educación cristiana.

VENERACIÓN POPULAR.

Juana de Aza muere entre los años 1202 y 1205. Pronto surge y prende la veneración popular y la devoción a la santa madre. La ermita a ella dedicada en Aza y una capilla erigida en Caleruega a los fieles no menos que las iglesias donde  sus restos mortales son depositados. Los habitantes  de la comarca acuden a ella en petición de protección y ayuda. El testimonio de sus convecino se amplía y divulga más allá del señorío de Caleruega. Es tierra campesina, sometida a sequías, plagas y azotes semejantes de la naturaleza. El pueblo acude a la que ya invocan familiarmente como Sta. Juana y en quien admiran sus virtudes de mujer bíblica: laboriosidad, sencillez, amor conyugal y maternal, fe en Dios y en su providencia, austeridad de vida y espíritu de oración.
El día 1 de octubre del año 1827, el papa león XII aprueba el culto y pone su nombre en el santoral de los dominicos, los hijos de su hijo Domingo que la veneran como la “ santa abuela”

STOP.


UN TIEMPO PRECISO Y PRECIOSO. ¿PARA QUÉ?

Al llegar el verano  - tiempo de espacios abiertos, de luz y de vitalidad, de días más largos y cálidos; tiempo  de mayor holganza; tiempo para tener más tiempo – es muy oportuno y más que nunca indispensable, para bien nuestro y de los demás, caer en la cuenta de aquellas palabras de la Escritura: “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo”.  Esta afirmación sabia nos lleva a pensar que somos nosotros, cada uno de nosotros, quienes hemos de elegir qué hacer, cómo y cuándo hacerlo.
 Seremos sabios y cristianos, si clarificamos  nuestra escala de valores: de lo más importante a lo menos, de lo principal a lo accesorio y secundario. Desde ese momento empezamos a ser y a vivir como Dios quiere que vivamos. Cabe y es urgente  preguntarse: ¿ qué  estoy haciendo con mi tiempo?. Y ponerse  manos a la obra: ¿ Cómo me estoy evangelizando? ¡ es urgente!  Tomo el Evangelio diario9 y lo rumio, lo oro, me lo aplico y me lo aprendo para vivirlo hoy. ¿Cómo estoy asemejándome a Cristo?
 ¡Un tiempo muy precioso!  Como Cristo tengo omentos para estar a solas con el Padre que tanto me ama. Le entrego mi pobreza y me vacío de mí. Acojo su amor, me lleno de él, descanso con él. Desde ahí es más  fácil amar a los demás, verles con los ojos del Padre, como hijos queridos, dedicarles tiempo. Los otros los más necesitados que yo , me necesitan: les doy mi tiempo, pues les debo amor. ¿ Cómo vivo la Iglesia, cómo intento ser Iglesia? ¿ Me siento Iglesia?. Participo en la Eucaristía, me uno a la comunidad,  comulgo, adoro.  Vivo el domingo como día pascual, dando alegría a los míos: familiares, amigos enfermos.
 ¡Me espera así un verano maravilloso! La Biblia, a renglón seguido del texto antes citado , añade:” Tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar” O sea, es tiempo de re aprender a vivir, haciéndolo todo de una manera nueva: Más serena, más auténtica, más humana y más cristiana, como Dios nos enseña y pide. De este modo, como quien juega morimos a una vieja manera de vivir “ matando el tiempo”, que es la mayor torpeza. Verano: tiempo preciso y precioso, regalo de Dios puesto en las manos del hombre para gozar y disfrutar de otra manera más humana y cristiana.  

domingo, 10 de julio de 2011

HERMOSA


Origen:

La Virgen del Carmen, (se la designa con este nombre por la belleza del Carmelo donde el profeta Elías defendió la pureza de la fe de Israel). En el siglo XII, algunos eremitas se retiraron a aquel monte, constituyendo más tarde una Orden dedicada a la vida contemplativa, bajo el patrocinio de la Virgen María.


Meditación:

Tu quieres verte hermosa, usas la ropa que te gusta, te pintas y para ir a algún acontecimiento importante más aún, te pruebas cual es el mejor traje, el peinado que  te va mejor, muchas veces  puedes pasar incluso una hora o más frente al espejo. Todo ello para atraer la atención, ser aceptada e incluso causar admiración, en definitiva, ser amada, esto dura unas horas. Sin embargo, Dios está loco por ti, está detrás de ti, cerca de ti, te ha dado lo más grande que alguien puede darte su propia vida, para decirte: “yo te amo así tal como eres, gratis, no tienes que hacer nada para agradarme,” y este amor es eterno María es hermosa,  porque ha creído en éste amor, ha dado fe al  anuncio del ángel, se ha hecho esclava del Señor y ha sido llena de gracia, de todas las virtudes.

Estas virtudes te hacen falta, porque seguro que en tu vida cotidiana ves en tu casa el sufrimiento, por qué no se da el perdón, la reconciliación, la paz, la alegría y que seguro que a ti te gustaría llevar todas estas gracias a tu casa; esto es posible, no desmayes, solamente cree como la Virgen, pídele su ayuda que ella es la mejor madre, porque acompañó a su hijo hasta la cruz y ella entiende y consuela todos nuestros sufrimientos.

Oración:

¡ Oh Virgen María, Madre de Dios y de los  pecadores, especial protectora de los que visten tu sagrado escapulario! Te suplico, por lo que su Majestad te ha engrandecido escogiéndote para verdadera madre suya, me alcances de tu querido Hijo Jesús el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades y el consuelo de mis aflicciones, si conviene para su mayor honra, y gloria y bien de mi alma; que yo, Señora, para conseguirlo, me valgo de tu intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos para alabarte dignamente; y, uniendo con sus afectos mil veces, te saludo una y mil veces, diciendo: Dios te salve María, etc. Amén.